Cómo hacer un presupuesto personal en 3 pasos

11 de agosto de 2026

4 min de lectura

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Un presupuesto financiero personal es fundamental para organizar tus ingresos y gastos, evitar deudas y potenciar tu capacidad de ahorro. Te explicamos cómo hacerlo fácilmente. 

Saber elaborar un presupuesto financiero personal es clave para mantener tus finanzas personales bajo control. El presupuesto refleja de manera cuantificable cómo administrarás tus ingresos, gastos y ahorros para cumplir tus metas financieras.

Esta herramienta dinámica te ayudará a planificar el uso de tu dinero, fomentar el ahorro constante e impulsar tus primeras inversiones, asegurando una mejor salud económica en el corto y largo plazo.

¿Qué necesitamos para armar y organizar nuestro presupuesto financiero personal? Te lo contamos en tres simples pasos.

Primer paso: calcula con precisión todos tus ingresos mensuales

El primer paso para hacer un presupuesto financiero personal es calcular, con la mayor precisión posible, cuánta plata obtenemos. De esta manera vamos a saber con qué cantidad de plata contamos durante ese período de tiempo.

Seguramente, nuestro principal ingreso sea el salario, pero también podemos tener algún bono (como las primas), premio o contraprestación (como un arriendo). Por otro lado, en caso de que nuestro sueldo no sea fijo, lo mejor es considerar un monto mínimo y un monto máximo probable que vayamos a ganar durante ese tiempo.

Segundo paso: identifica y categoriza tus gastos fijos y variables

La segunda parte de nuestro presupuesto financiero personal lo integran todas las salidas de plata. Es decir, todos los gastos. Puede ser que sean insignificantes, pero eso no importa. Incluso cuando el gasto sea muy pequeño, como una propina o unos bocadillos, lo tenemos que anotar. Todo debe estar presupuestado.

En este caso, recordemos que los gastos pueden ser fijos y variables. Los fijos son aquellos que sabemos que van a suceder, los tenemos que pagar todos los meses y no podemos hacer grandes cambios. Por ejemplo, el arriendo, los gastos de transporte, la comida, los servicios, los impuestos, etc. O sea, todos los que tenemos que pagar sí o sí.

Mientras que, los gastos variables pueden ir cambiando según la etapa del año: vestimenta, libros, regalos y salidas.

En resumen, conocer cuáles son los gastos fijos y cuáles los variables nos permitirá planificar los gastos para hacer un presupuesto inteligente. Es decir, de la plata que percibimos sabemos que sí o sí tenemos que pagar los gastos fijos. En cambio, los gastos variables pueden modificarse y es ahí donde podemos hacer cambios o ajustes en el presupuesto financiero.

Tercer paso: resta tus gastos a los ingresos y controla tu saldo mensual

El tercer paso del presupuesto financiero personal es restar a los ingresos todos los gastos. Si el resultado es positivo, quiere decir que hay un excedente y es un indicativo de que tenemos poder de ahorro.

De todas maneras, siempre es mejor empezar el mes destinando un porcentaje total de nuestros ingresos al ahorro, en lugar de ahorrar “lo que sobra” a fin de mes. Así, podremos fijarnos objetivos de ahorro al principio de la organización de nuestro presupuesto. Podemos comenzar ahorrando el 5% los primeros meses hasta generar el hábito para finalmente llegar al 10% de nuestros ingresos.

Por el contrario, si el resultado es negativo, hay una falta de recursos. Es momento de cuidarlos y gastar menos. En esta situación debemos identificar claramente cuáles son los gastos innecesarios y que, de manera constante e imperceptible, disminuyen el ingreso personal.

Finalmente, si buscamos recortar alguno de nuestros gastos, lo importante es preguntarnos: ¿Qué otras opciones podemos encontrar? Tal vez podemos leer desde el celular en vez de fotocopiar, caminar cada tanto y no siempre viajar en taxi, o cocinar en casa y salir un poco menos. 

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